Esteban Buch: “La música como metáfora política”

Julio 31st, 2010

2En “El caso Schönberg”, su nuevo libro, el historiador argentino analiza las polémicas y escándalos desatados por la obra del músico vienés, figura emblemática del arte del siglo XX. Sus detractores, afirma Buch, asumieron la “defensa de la identidad cultural y política de esa sociedad”.

 

schoenberg-arnoldA principios del siglo XX, la labor del compositor austríaco Arnold Schönberg –uno de los primeros íconos de la vanguardia musical– fue objeto de una serie de discusiones que hoy parecen desproporcionadas, pero que en su momento llegaron a una suerte de paroxismo, desembocando en un famoso escándalo cuyos ecos, por más increíble que parezca, alcanzan nuestros días. Esteban Buch hizo con ese problema El caso Schönberg. Nacimiento de la vanguardia musical, un libro que es ejemplo de investigación minuciosa, claridad expositiva y buena escritura.

Hijo de padre alemán nacido en Berlín –y emigrado a la Argentina en 1938, corrido por los nazis–, y de madre argentina de origen catalán, Buch, quien, antes de radicarse en París, vivió en Bariloche, es probablemente uno de los más importantes historiadores actuales de la música, además de un notable escritor.

“Viví en Bariloche hasta los 27 años –responde cuando se le pregunta por su formación–. Allí, después de estudiar, trabajé como periodista y crítico musical. En paralelo, viajando a Buenos Aires, estudié estética y análisis musical con Francisco Kröpfl y análisis del discurso y semiología con Oscar Steinberg. En 1990 viajé a Francia y allí, en la Ecole des Hautes Etudes et Sciences Sociales –que es donde trabajo ahora– hice todo el recorrido universitario francés. En síntesis hice periodismo, tuve una formación musical y un trabajo fuerte en ciencias sociales.

¿Lo acerca eso a los llamados estudios culturales?

En Francia, el término “estudios culturales”, acuñado en los Estados Unidos, circula poco. Los estudios culturales tienen, para mi gusto, una connotación bastante más acotada que las ciencias sociales, donde confluyen la historia y la sociología. Si se me permite elegir, diría que soy historiador de la música.

¿Por qué eligió Francia?

En primer lugar, porque sabía francés ya que viví allá de chico, lo cual también me sirve para explicar mi francofilia. Luego, por el prestigio que tenía la Ecole.

Casi todos sus libros tratan sobre historia de la música y poseen un sesgo político muy importante. ¿Cómo llegó a eso?

Es cierto y supongo que sucedió como resultado de dos cosas que hice al comienzo de mi carrera en Bariloche. Una, la crítica musical tal como se acostumbra –vale decir, comentar un concierto– y la otra, haber participado en 1987 en el documental Juan, como si nada hubiera sucedido, de Carlos Echeverría. Después de eso tuve algo así como dos mundos: en uno estaba mi interés por la música y en el otro, la investigación de lo que había pasado durante la dictadura. Mi trabajo posterior fue un intento de sintetizar esas dos cosas. El primer objeto surgido de ahí no fue musical, sino El pintor de la Suiza argentina (1991), sobre el pintor Toon Maes y su pasado europeo oscuro, que me sirvió para hablar de los nazis en Bariloche, y en particular de Erich Priebke, luego condenado en Italia por la masacre de las Fosas Ardeatinas. Luego vino O juremos con gloria morir. Historia de una épica de Estado (1994), mi estudio sobre el Himno Nacional y los sentimientos patrióticos, incluida la apropiación de los símbolos por parte de la dictadura militar.

¿Cómo surgió ese trabajo?

De interrogarme a propósito del particular rechazo que sentía cada vez que oía el himno y de la identificación que hacía entre esa música y la dictadura. Y lo cierto es que en esa primera investigación musical realizada en la Argentina ya está el germen de mis libros posteriores realizados en Francia.

Dada la índole de su trabajo, ¿allí encontró referentes?

En Francia tampoco había demasiados ejemplos que seguir. Al menos, no relacionados con la música. Para mí fue importante la labor de Pierre Nora, un historiador que trabajó sobre la identidad francesa y la memoria. El publicó Les Lieux de Mémoire (Los lugares de memoria), una serie de artículos distribuidos en cuatro tomos, donde se realiza una especie de inventario de los lugares y objetos en los que se encarna la memoria nacional de los franceses. En uno de esos volúmenes hay un artículo sobre La Marsellesa. Pero eso es todo… Mi interés venía del objeto, de mi propia experiencia con ese objeto y de una bibliografía general que me permitió abordar el objeto desde distintos ángulos. Sólo en los últimos años empezaron a aparecer libros sobre música y política ya a un nivel claramente internacional.

Justamente, muchos de esos libros no tratan sobre música de traducción escrita, sino más bien sobre música popular. ¿Por qué se atuvo al primer caso?

Bueno, mi primer trabajo musical fue sobre el Himno y la principal característica de los himnos es estar fuera de toda clasificación genérica y de la discusión música de tradición escrita y música popular… Pero sí, después es cierto: trabajé sobre Beethoven, sobre Alban Berg, ahora sobre Schönberg. Debería decir que fue por especialización, también hasta cierto punto por gusto –y digo cierto punto porque escucho muchísima música popular–, pero fundamentalmente porque se trata de cuestiones históricas de más largo plazo que tal vez todavía no permita por ejemplo el rock. Y conste que digo esto sin pretender que la música clásica es mejor que la popular. Creo que ese tipo de jerarquización por género ya no tiene validez en esta época. De hecho, mi trabajo más reciente trata sobre el cruce entre géneros: los tangos compuestos por compositores académicos. Lo que me interesa es, justamente, la dimensión política de cómo se han constituido las jerarquías entre géneros. Por ahora es apenas un proyecto…

Da la impresión de que en Francia es necesario trabajar sobre algo “serio” antes de dedicarse a lo “trivial”. Barthes, por caso, tuvo que dedicarse a la retórica antigua para sólo después emprenderla con el sistema de la moda. ¿Se da en usted ese mismo decurso? ¿Sólo después de Beethoven y de Schönberg puede investigar sobre el tango?

Si la pregunta se refiere a que la cultura francesa funciona con una inercia legitimista, la respuesta es definitivamente sí. Pero considere que Francia ahora no es la misma de antes. Por lo tanto, habría que introducir montones de matices. Con todo, es probable que me haya concentrado primero en cosas muy centrales desde un punto de vista canónico, para luego dedicarme a investigar más en los márgenes. Pero hago una salvedad, porque tampoco diría que el tango es marginal. Lo que pasa es que ahí interviene otro tipo de institucionalización.

Tal vez no esté en los márgenes aquí. ¿Pero acaso un francés no piensa el tango como algo más ajeno que el jazz, cuya tradición también incluye a Francia?

Mi recorrido interno, en todo caso, no tuvo que ver con pasar de lo más legítimo a lo menos legítimo. Siempre fue una constante para mí tratar de sintetizar dos cosas que, al principio, uno puede ver como separadas. Trabajar sobre el tango es una forma de recuperar parte de la historia cultural argentina que, por supuesto, sigue siendo de mi mayor interés. Para ello me sirvo de mi trabajo sobre la vanguardia musical europea, que, claro, incluye a Schönberg y a otros. Por ejemplo, en “El vino”, de Alban Berg –sobre quien investigué para mi libro Historia de un secreto. Sobre la Suite Lírica de Alban Berg (2008), hay una parte donde dice in tempo di tango, lo cual me daba la oportunidad de trabajar sobre Berg, también sobre Adorno –quien tiene un comentario muy importante a propósito de esa obra–, permitiéndome a la vez reflexionar sobre el tango en relación con ambos personajes. De nuevo, mundos aparentemente separados que se unen.

¿En qué etapa está ese trabajo?

En sus inicios. En 2008 vine a dictar un curso en la Universidad de Buenos Aires y ahí, entre los asistentes, surgió la idea de ampliar el proyecto a compositores argentinos, lo cual, si todo va bien, va a resultar en un libro colectivo, que coordino y que debería estar saliendo antes de fin de año por la editorial Gourmet Musical, un sello dedicado a la música. Pero al otro libro, el que se refiere a compositores europeos, todavía le estoy dando vueltas…

En toda esta charla es recurrente el trabajo de investigación, lo que nos lleva a los archivos. Un libro como el que acaba de publicar parece impensable desde acá, por la dificultad que se plantea en el acceso a ellos.

La idea de que trabajar con archivos tiene un sentido en sí mismo es también resultado de mi trabajo con Echeverría. El aspecto documental está en la base de todo trabajo narrativo por lo que a mí me interesan los documentos, no los archivos. Ahora bien, hay archivos que están mejor organizados que otros y eso facilita la tarea. Los documentos fueron la base de The Bomarzo affair. Opera, perversión y dictadura (2003), un libro para el que investigué en los archivos de Alberto Ginastera, en Suiza, lo que me permitió evitar la dispersión que existe en los archivos locales. Pero las cosas están cambiando. Fíjese que cuando empecé a trabajar sobre Schönberg, tuve que ir a Viena para consultar sus archivos. Hoy, una parte sustantiva de los papeles que investigué ya está en Internet. Es probable que en pocos años no haya tanta diferencia entre hacer un trabajo de esa naturaleza desde Europa o desde acá.

Me gustaría volver a su mención del relato como fin último de su trabajo. Precisamente, el relato que surge de cada uno de sus libros se destaca no sólo por la calidad de la documentación, sino por la limpidez con la que transcurre la lectura.

Le agradezco la observación porque eso es justamente lo que pretendo cuando escribo. Ninguno de mis libros está dirigido exclusivamente a un público entendido, y espero que nadie se asuste si ve, por ejemplo en mi libro sobre Schönberg, un par de ejemplos de partituras. Mire, para mí los libros son como narraciones. No voy a caer en la pretensión de imaginarlos como obras de creación literaria, pero sí como relatos estructurados que le dejan una parte importante al trabajo ensayístico. En este último caso concreto, el libro cuenta los primeros años de la carrera de Schönberg –vale decir, desde 1902, cuando se estrena Noche transfigurada, y 1913, fecha del “Skandalkonzert”–, con todas las controversias, las peleas y los escándalos que desató en la crítica vienesa y en algunos de sus contemporáneos la producción de este compositor. Pensé cada capítulo como un concierto, y cada concierto como una escena dramática alrededor de lo que se juega en ese concierto en particular. Y todo marcha in crescendo hasta el escándalo final. Digamos que a mí, en cierto modo, me gustan las historias que ya están en las cosas.

Usted señala en la introducción que su intención no es evaluar lo que en su momento dijeron los críticos porque eso sería agregar una dimensión contemporánea, ajena a los hechos.

Justamente, yo no quise escribir un libro para explicar por qué Schönberg es un genio, sino más bien por qué, a partir de cierto momento, se empezó a debatir si era un genio o un impostor. Lo que me interesa es la dinámica social de esa discusión. Me abstuve de opinar porque, de hacerlo, habría traicionado ese programa. Mi presencia en el libro es otra y tiene que ver con la manera de desplegar el problema; vale decir, cómo presentar puntualmente y de manera ordenada lo que se dijo y lo que se discutía.

¿Por qué Schönberg constituye un “caso”?

El título del libro proviene de una cita, que corresponde a artículos publicados en 1907 y 1908. Entonces, los críticos ya en esa época lo tomaron como un caso; vale decir, una polémica u objeto de controversias. En esta oportunidad, lo que están en juego son valores musicales y políticos. Para mí era muy interesante saber por qué esta gente se enojaba tanto con la música de Schönberg. Y lo primero que se ve es que la música no es sólo eso, sino también un síntoma de situaciones políticas. Tanto Schönberg y sus amigos como los detractores tomaron la cuestión como una causa cívica: había algo de defensa de la identidad cultural y política de esa sociedad. Y acá se agrega otra dimensión a la palabra “caso”, que es también el ejemplo de algo. En este caso –aunque parezca risible–, si tal o cual obra constituye una amenaza para la sociedad de la época. (Fuente:  Ñ  Revista de Cultura – 31 de julio de 2010)

Ficha del Libro: “El caso Schönbe1 

“Grandpa Elliott” el músico callejero de New Orleans, que de pronto, fue famoso

Julio 30th, 2010

“El que ellos hayan venido y sacado a este viejo de la calle para ponerme donde estoy fue algo increíble”, dijo Small, quien es prácticamente ciego, meneando la cabeza. “Mi sueño fue siempre tocar las estrellas. No sabía que tendría la oportunidad de tocarlas, junto con el sol, la Luna y quizás también Marte”.

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Durante buena parte de sus 65 años de vida, el músico callejero Elliott Small fue famoso sólo en una esquina de Nueva Orleáns. Pero en el 2008, un video se propagó a gran velocidad en la internet, con lo que este músico de barba blanca y pantalón de peto, experimentó un vuelco en su vida, que lo llevó a actuar ante un público global, en una interpretación del clásico de Ben E. King, “Stand By Me”, realizada en varios lugares del mundo en forma simultánea.

 

 Small, mejor conocido como “Grandpa Elliott”, participó en el mes de mayo del corriente año en uno de los principales festivales de música del mundo que  se realiza durante dos fines de semana, cada primavera.

Este año, el festival incluyó la participación de más de 65 artistas, incluidos Richie y los Black Crowes, Steel Pulse, George Clinton & Parliament Funkadelic, así como Nathan y los Zydeco Cha-Chas.

Pero muchos ojos estuvieron puestos en Grandpa Elliott, quien después de interpretar “Stand By Me” en The Tonight Show, The Bonnie Hunt Show y The Colbert Report, firmó un contrato con Playing For Change Records/Concord Music Group. Su primer álbum, “Sugar Sweet”, salió a la venta en el mes de abril

“He estado en el Barrio Francés toda mi vida, cantándoles a los turistas”, dijo Small en una entrevista “Toda mi vida he entretenido a la gente”.

Nacido y criado en Nueva Orleáns, Small comenzó bailando tap y cantando en las calles, a cambio de unas monedas, a los 6 años. Luego de crecer, grabó varias canciones con el arreglista Wardell Quezergue y trabajó con Fats Domino. Pero dice que actuar con la treintena de músicos en “Stand By Me” fue una experiencia abrumadora.

Los productores de Playing for Change, quienes dicen que su objetivo es “inspirar, conectar y dar paz al mundo mediante la música”, construyeron un estudio de grabaciones, donde se registró la actuación de músicos que tocaban “Stand By Me”, en distintos lugares, desde California hasta Sudáfrica. Mezclaron los videos para crear un asombroso collage visual y musical.

Abajo, Granpa Elliot interpretando Amazing Grace en honor a aquellos que murieron durante y en los mese que siguieron al huracan Katrina


 

Su album “Sugar Sweet”

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Zeca Baleiro: nuevamente en Argentina, presenta su nuevo disco

Julio 30th, 2010

eComo parte del ciclo “Brasil ao Vivo” mañana tocará por segunda vez en Buenos Aires.

Zeca Baleiro, una de las promesas cumplidas dentro de la siempre emergente escena de la música popular brasilera. Cinco discos de Oro y tres nominaciones para el Grammy Latino dan crédito. Presentará los temas de sus nuevos discos , O Coração do Homem Bombaõ Vol. 1 y Vol. 2 .

Segunda vez en la Argentina…

La primera me gustó mucho, me sorprendió la receptividad del público porteño. Y también porque ustedes conocen bastante la música contemporánea.

¿Cuál es el espíritu de tu música? Es difícil, porque quizás el arma principal de la música brasileña, su mayor riqueza, es la diversidad. Los artistas, especialmente los de mi generación, bebieron mucho de esa fuente de la diversidad. Somos hijos de la radio, cuando era todo muy democrático, en los años setenta y éramos niños y adolescentes. Algunos crearon una voz propia, otros aún lo intentan, otros no lo consiguen.

Sin embargo, siento que tu música tiene un sonido particular, quizás tenga que ver con tu origen sirio… Sí, mi familia paterna es árabe siria, mi familia materna es portuguesa, y yo tuve crecí en el interior del nordeste brasileño. Presencié muchos ritos religiosos, procesiones, cantos de liturgia, fiestas populares, umbanda, criolla…

La sensación al escuchar tus canciones, es que podrían ser de cualquier parte del mundo, ¿te sentís un artista puramente de Música Popular Brasileña? No, pienso que no se parece del todo a lo que normalmente se conoce como MPB. Yo lo tomo como un elogio, que la música no sea algo puramente regional o nacional también es una cosa positiva.

Hay una frase en tu web que dice “Siempre desconfié del buen gusto”, me pareció muy certera, ¿quién es el dueño del “buen gusto” finalmente, no? Aquí en Brasil, por ser un país muy desigual social y culturalmente, pasa mucho eso. Hay una élite cultural que empuja ese buen gusto entre comillas, esa idea de sofisticación que hoy domina el mundo. No es sólo Chet Baker, o Villa Lobos, o Piazzolla, u otros artistas que son reconocidamente sofisticados. Hay artistas populares que tienen su gracia, su encanto y su importancia cultural. Siempre me gustó escuchar esos artistas, y claro que también otros músicos que hacen cosas más elaboradas.

Eso fue lo que te llevó a lanzar tu propio sello discográfico… Sí, una de las razones fue esa. Porque de esta forma puedo grabar con artistas de la Velha Guarda, o de Maranhão, mi estado. Es un proyecto llevado por la pasión. Mis próximos discos saldrán por mi sello, por primera vez.

Nombraba a Piazzolla, ¿hay algún otro artista argentino que te guste particularmente? De pequeño escuché mucho a Mercedes Sosa, a mis hermanos más grandes les gustaba mucho en todo sentido, sobre todo ideológico. Después Fito Paéz, Charly García, Soda Stereo, Los Fabulosos Cadillacs… Pero me gustaría ir por el lado de la cumbia, por el lado más popular de la música.

¿Acerca de qué cuestiones disfrutás escribir en tus canciones? El mundo de hoy es un motivo muy inspirador para escribir. En los últimos veinte años hubo cambios muy profundos, es como si hubieran pasado cien años. Tiene que ver con la tecnología, con Internet, con las relaciones virtuales y con una cultura nueva del dinero y el poder económico. En mis letras me coloco como un crítico de este nuevo mundo. Pero tampoco quiero ser una persona aburrida, así que también le canto a las cuestiones buenas de la vida, como el amor, un tema muy antiguo pero que se puede encontrar siempre una nueva forma de abordarlo.

Aunque suene cursi, ese sistema que menciona, centrado en el dinero, tiene una sola salida que es el amor.

Es cierto, aunque parezca muy romántico, ese es el contrapunto. (Fuente: Reportaje de Pedro Trigoyen – Clarín – 30/07/2010)

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Para comenzar a disfrutar…

Javier Sánchez presentó “Bitácora” y algo más…, en Teatro “El Búho”

Julio 29th, 2010

aEn el  cálido e intimo escenario de “El Búho”,  el talentoso cantautor Javier Sanchez continuó presentando “Bitácora”,  su segundo trabajo discográfico.

En el marco de un show acústico de destacada calidad musical, que contó con la participación de Andrés Reboratti en flauta traversa, clarinete y voz,  Maxi Padín en charango,  roncoco, guitarra y voz,  Natacha Tello en violín y voz, Francisco Gracía Blaya en acordeón,  Gregorio Quirós en percusión y Mártín Longoni en bajo, Javier se dio el lujo de interpretar – como el mismo lo expresó y además de temas de su disco,  “esas canciones que mas le gustan y solo puede hacer en un clima íntimo y alejado de la formalidad de un mega-show”.

Lo acompañó un público entusiasta y participativo que hasta se atrevió a entonar con notable afinación  (previo ensayo con Javier…)  el meláncólico “coro de marineros rusos” de la bella canción “Betty”.

En “Bitácora” conviven armoniosamente historias de amor y desencuentros, personajes entrañables y dispares, sueños imposibles y la realidad más terrible, temas que permiten apreciar la versatilidad y el buen oído de este guitarrista, que explora sus propios límites en canciones como “Crece”, “Volcán”, “Pancita hueca” y “Yuyo malo”.

El espectáculo contó con el auspicio de Club Musical.

Quienes no conocen la obra de este gran músico y letrista encontrarán en “Bitácora” la oportunidad de acercarse a la esencia de su arte.

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Eulogia Tapia: la musa de una bella canción, “La Pomeña”

Julio 28th, 2010

Hace 40 años, el Cuchi Leguizamón y Castilla le escribieron “La pomeña”, luego de un duelo de coplas.

1Eulogia Tapia se está poniendo linda. Sentada en el living, se ata el pelo y le pone dos hebillas plateadas. Lleva una camisa blanca, un chaleco negro y una pollera azul. Su cara es alargada y triangular, como una modelo de Modigliani, y está surcada por el viento, el sol y la aridez. Los ojos son pardos y los pómulos dos higos firmes.

La mujer se arregla porque esta noche hay fiesta en La Poma. La escuela del lugar cumple 100 años y llegarán músicos de varios pueblos y de la ciudad de Salta. Eulogia fue convocada para cantar junto a su comadre Amanda Aramayo.

Pero La Poma no es famosa por la centenaria escuela, ni por el viento endemoniado ni por las coplas. Hace 40 años, en ese lugar, se gestó La pomeña , una de las zambas más bellas y emblemáticas del folclore argentino. El escenario fueron estas mismas calles de tierra y casas de adobe, quizás en una noche como la de hoy, con esa luna llena y presumida que dibuja la silueta de los cerros. Y la musa fue justamente esta mujer, que ahora juega con uno de sus seis nietos.

A finales de los 60, los inseparables Gustavo “Cuchi” Leguizamón y Manuel J. Castilla llegaron al pueblo para celebrar el carnaval. Acá conocieron a una Eulogia adolescente, que trabajaba en el potrero junto a su padre cuidando animales y cortando alfalfa y trigo. Ahí mismo se desafiaron en un contrapunto de coplas, donde gana el que no pierde la inspiración. Eulogia derrotó a Castilla, un peso pesado de la poesía, autor de himnos como Bajo el sauce solo y Zamba de Argamonte . Y como premio se llevó un elogio y una promesa: “Su hija salió buena cantora. Le vamos a hacer una zambita”, dijeron el músico y el poeta.

“Ellos vinieron una vez al carnaval y nunca más volvieron. Al año o a los dos, alguien me avisó: ‘Eulogia, la están nombrando en la radio’. No les creí, pero mi mamá escuchó y me dijo que era yo. Me gusta la zamba, porque cuenta cosas que son ciertas. Cuando dice ‘el trigo que va cortando madura por su cintura’, se refiere a mi trabajo de entonces. También nombran al caballo blanco que yo tenía; ellos le preguntaron a mi papá cómo se llamaba el árbol que está al lado de mi casa”. Eulogia vive en el pueblo viejo de La Poma; el sauce está en el mismo lugar y ella sigue sacando agua del mismo río.

La pomeña recuerda lo lindo que eran los carnavales en aquellos años. “Sabíamos mandar muchos caballos con sus cajas. Los animales llevaban manzanos y collares de serpentinas. Ahora no hay nada de eso: nadie anda a caballo ni con cajas; son contaditas las personas que cantan coplas. Ahora les gusta la cumbia y no lo de antes”. Tanto le gustaban a Eulogia los carnavales que uno de esos días se olvidó algunos animales, apurada por llegar al pueblo para el festejo.

“Con mi hermana dejamos tiradas las chivas en el cerro y vinimos a pasear al carnaval. Yo me confié, porque ellas conocían el camino y bajaban solas. Al otro día, cuando volvimos, faltaban varias”, recuerda Eulogia, que ahora pisa los 64 años. Cuando cuenta la historia, es imposible no volver a los versos de la canción, al maravilloso El sauce de tu casa está llorando/porque te roban Eulogia carnavaleando .

Son la diez de la noche y el festival está por comenzar. Afuera, sopla el viento helado, el termómetro marca diez bajo cero y las calles están desiertas. Buena parte de los dos mil habitantes del pueblo están en el Centro Deportivo de la Municipalidad. Pasan todas las fuerzas vivas del pueblo, un ballet y un cantor de Cachi. Y llegan las copleras, Eulogia y su comadre.

Parada en el gigante escenario de madera, la mujer canta y dobla el cuerpo como un junco. “Yo he visto unos ojitos y por esos ojos muero. Me han dicho que tienen dueño y así con dueño los quiero”. Su compañera contesta y Eulogia no se queda atrás, como aquella tarde en el potrero. “El rico le dice al pobre calavera chupador. El rico chupa en la mesa y el pobre en el mostrador”. El contrapunto y el festival siguen hasta las cinco de la mañana. Pero, esta vez, Eulogia se acordó de guardar los animales.

“En la casa todos sabían coplear, en especial las mujeres,”, cuenta la mujer, que tuvo 13 hermanos y que, de tanto escuchar y cantar, llego a ganarle al “Barba” Castilla. “Voy pensando las coplas en el cerro, mientras los animales pastan, porque en la casa no se puede. Siempre hay cosas para hacer”, cuenta Eulogia sobre la creación.

Como en aquellos años, ella vive del campo. Y cuenta que ahora está preocupada porque no llueve y la hacienda corre peligro. “Tengo mis chivitas y ovejitas y con mi esposo siempre sembramos algo: papa, arvejas, habas… Por ahí da y por ahí no por falta de agua o por el frío”. Eulogia tiene dos hijas. Una vive en el pueblo y la otra en Salta. “La ciudad es fiera. Me van a sacar muerta de acá. Yo acá no tengo luz ni gas, pero a mis hijos nunca les faltó nada; aunque sea mote les doy. Soy feliz acá en La Poma, m’hijo. ¿Pa qué me voy a quejar?” Nada fue igual desde aquella visita de los poetas trasnochados. La Poma será siempre el pueblo de la Eulogia. La de la zamba bella y la lengua filosa. (Fuente: Reportaje de Diego Jemio para Clarín – 27/07/10)

Disfrutemos una maravillosa versión en la voz de Mercedes Sosa

La Gypsy en un alocado recorrido por la música profunda del este europeo

Julio 27th, 2010

La escena inicial de Underground, probablemente la mejor película de Emir Kusturica, mostraba a los personajes de Marko y Blacky volviendo de una noche de juerga en una Belgrado que aún no había conocido ni la opresión nazi, ni los bombardeos, ni los sótanos como fábricas de armamentos. Y en ese regreso a la carrera en una carreta, bañado de alcohol y a los disparos, una desquiciada banda de vientos los secundaba con un ritmo sanguíneamente balcánico.

 La Gypsy, el sexteto argentino que acaba de editar su primer disco, Cantina Klezmer, suena como si ese grupo enloquecido hubiera seguido su carrera hasta Buenos Aires. Y en el camino le hubiera sumado a las melodías judeo-gitanas el coqueteo con ritmos de este lado del mundo.

El comienzo de “El yugosla”, primer tema de “Cantina Klezmer”, remite inmediatamente a la secuencia inicial de ese gran filme. Y la reversión de “Kalasnijkov”, de Goran Bregovic, promediando el disco, da una idea clara de la argamasa de este sexteto encabezado por Martín Rur, saxofonista, compositor de la mitad de los temas y arreglador de la banda.

 Con las canciones de Rur y la adopción de algunos temas ajenos, “Cantina Klezmer” ofrece un recorrido por la música festiva y alegre con raíces profundas en el este europeo, que renació a nivel mundial a mediados de los 90. Y lo hace con cierta irreverencia, al recrear con espíritu burlón “Roumania, Roumania”, del músico del vodevil judío de los años 20 Aaron Lebedeff, o al tomar “Sirba matey matey”, una canción tradicional que ya había agarrado The Klezmatics,  y presentarla con el pintoresco nombre de “Sirva el mate”.

Raro en la adopción de música con tanta historia, prácticamente no hay visos de melancolía, salvo en “Después de la noche”, con veta más blusera. Y en el cierre del disco, con “Los aretes de la gitana”, que derrama tristeza y parece extrapolada. Después, todo es unza unza, baile y euforia yiddish y jasídica.

Los matices y la fusión tienen lugar con las palmas “chacarerosas” en la transición de “El yugosla”, o con tambores candomberos en “Un turco de rulos”. También con la impronta jazzera de “Qué momento!”. Y con el espíritu que le da a “La rotonda” el violín del maestro Rolando Prusak, argentino radicado en España que deja a un lado la música de cámara y se prende en el desenfado al darle a la canción aires tangueros.

 Desenfado que es general y suma puntos desde el absurdo (como en la versión unza unza de “De música ligera” con el título made in Todo x 2 pesos de “Llamen a Moe”).   Y desde lo abrasadora que puede resultar la música balcánica, donde lo judío y lo gitano, y en definitiva el este europeo todo, muestra su festividad. (Fuente: Guillermo Dos Santos Coelho – Clarín – 26/07/10)

La Gypsy presentará su disco el 6 de agosto en La Trastienda Club (Balcarce 460 – C.A.B.A.)

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Xiomara en Argentina. La esencia de la vieja Cuba con la sofisticación de su voz

Julio 25th, 2010

XiomaraAquellos que han entrado a Cuba por el Aeropuerto Internacional José Martí de la Habana sabrán que al llegar a la terminal, son recibidos por un video con imágenes de la Vieja Habana y la hermosa voz de Xiomara Laugart que les canta por la megafonía: “Hoy mi Habana viste lo mejor..” Y no es casualidad pues Xiomara es “La Voz de Cuba”.

Ha representado a su tierra y a su gente cantado en infinidades de teatros, clubes y festivales alrededor del mundo durante años y junto a grandes talentos internacionales.

Xiomara es al mismo tiempo, la esencia de la vieja Cuba, con sus ritmos y canciones tradicionales, mezclados con la sofisticación y claridad de su voz hoy día, solo igualables a su poderosa y profunda risa. Es esa alegría y risa contagiosa la que ha cautivado a publicos por donde se presente.

Evidentemente, no estamos ante la presencia de un fenómeno común o producto prefabricado. La cantante tiene un peculiar misterio que revelar, no solamente a través de sus virtudes vocales y registros, sino un sonido muy especial, liquido y sedoso. Su registro es tal que tantas influencias del jazz forman una extensión natural en su repertorio. Xiomara toma cada estilo y lo abraza con su propio sello de autenticidad.

Una de las principales voces de la Trova Cubana y el Nuevo Feeling, con más de 15 discos a sus espaldas y un sin fin de colaboraciones, Xiomara Laugart, “La Negra” como es popularmente conocida, comenzó su carrera de la mano de Pablo Milanés, Silvio Rodriguez y Raúl Torres, etre otros.

Xiomara Laugart acaba de lanzar su debut discográfico internacional a través del prestigioso sello neoyorquino Chesky Records. El disco presenta una sofisticada colección de viejos y nuevos temas con composiciones originales de Meme Solís, Andrés Levin, Descemer Bueno, y arreglos de Octavio Kotán y Axel Tosca Laugart.

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Hasta hace poco, Xiomara fue la voz principal del colectivo neoyorquino Yerba Buena. Ha colaborado y/o compartido escenarios con: Celia Cruz, Tito Puente, Omara Portuondo, Jacky Terrasson, Omar Sosa, Gonzalo Rubalcaba, Andy Gonzalez, Dave Valentin, Pablo Milanés, Overproof, NG La Banda, Amaury Perez, Miriam Ramos, Isaac Delgado, Juan de Marco y su Orquesta Sierra Maestra, Ron Blake, Roy Hargrove, Kip Hanrahan, Carlinhos Brown, Arto Lidnsay, MeShell Ndegeocello, Femi Kuti, D’Angelo, Macy Gray, Erykah Badu, Ana Torroja, Meme Solis, Many Oquendo & Libre, Fun Loving Criminals y Busta Rhymes entre otros. Interpretó en papel protagónico a Celia Cruz, en “CELIA, el Musical”, en Broadway.

Ha participado en la película norteamericana Dirty Dancing: Havana Nights. También participa en la coproducción Alemana/cubana Paraíso Bajo las Estrellas.

Sus galas mensuales en el mítico Zinc Bar de Nueva York han sido tildadas por la prensa y aficionados como “Legendarias”.

Por primera vez en Argentina Xiomara Laugart  presenta su espectáculo  

“Yo soy la negra”
30 de Septiembre – 20:00 hs

La Trastienda Club,
Balcarce 460 – Ciudad de Buenos Aires.

Los profundos mensajes de la música

Julio 23rd, 2010

aLa vida nos espera en cada esquina con personajes a veces inconcebibles, escandalosos. Y en estos comienzos del siglo XXI tenemos en la Argentina más de uno ante nosotros. Los talentos creadores de todos los tiempos han sido capaces de hacer de muchos de ellos protagonistas de obras literarias y teatrales. En música tenemos atractivos ejemplos, que, sin embargo, es preciso descifrar por la categoría especial de su lenguaje. Es que en este arte, su profundo sentido no se agota en los sonidos que escuchamos. El hombre-oyente es el que está capacitado para recibir ese vehículo de la subjetividad del hombre-creador. Pero cada creador tiene sus propias reglas para hacerse comprender.

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Verdi sabía algo de esto. Pero si hay un músico que queda como ejemplo, ese fue Shostakovich, en el período que se prolonga hasta después de la muerte de Stalin, en 1953. Y fue sólo tras la muerte de éste, cuando se atrevió a componer un “retrato musical” que lo mostrara en su esencia. Ello ocurrió con la Sinfonía Nº 10 , cuando recurre a un motivo sonoro que se vincula con el intervalo formado por tres tonos enteros, lo que en la teoría medieval se llama Diabolus in musica, por su carácter disonante y su dificultad de entonación. Este elemento, que en el primer movimiento de la obra adquiere valor de primer tema y reaparece como leit motiv en todos los restantes, recibe además, en su presentación rítmica, el aspecto de algo que se arrastra, a la manera de la serpiente. El diabolus Stalin quedaba así musicalmente retratado. Es por eso que el crítico Salomon Volkow muestra a Shostakovich como “el loco de Dios”, que en la vestimenta del juglar dice a gritos lo que está prohibido.

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Dentro del periodismo argentino, y aún viviendo nosotros una etapa menos siniestra que aquella, existe más de un “loco de Dios”, capaz de poner al desnudo las mentiras e infamias que nos llegan desde ciertos desaprensivos funcionarios. ¡Qué bueno sería que alguno de nuestros compositores asumiera una tarea similar para dejar registrada en su obra el tiempo del que son testigos!

Sólo hay que tener confianza en la música, un arte, como señala Schopenhauer, tan grande y admirable que obra poderosamente sobre el espíritu del hombre, al punto de que puede ser comparada a una lengua universal, cuya claridad y elocuencia superan en mucho a todos los idiomas de la tierra.

En su libro Los temples de Occidente , Blanca H. Parfait, doctora en Filosofía de la UBA, está convencida de que en ese idioma musical se comunican las almas, y los sonidos permiten la consonancia entre el compositor, el ejecutante y el público. (Fuente: nota de Pola Suárez Urtubey – La Nación 23/07/2010)

Los Temples de occidente (Blanca H. Parfait)

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La surcoreana Jinjoo Cho ganó el primer concurso internacional de violín de Buenos Aires

Julio 22nd, 2010

aLa música surcoreana Jinjoo Cho ganó el primer concurso internacional de violín de Buenos Aires, mientras que un argentino, Xavier Inchausti, obtuvo el cuarto premio, según informó ayer el jurado presidido por el prestigioso violinista y director de orquesta israelí Shlomo Mintz en Buenos Aires.

Jinjoo se impuso a los otros 22 jóvenes concursantes de entre 15 y 30 años de todo el mundo durante las eliminatorias, semifinales y finales realizadas entre el 10 y el 21 de julio en Buenos Aires con un repertorio que incluyó la “Fuga de la Sonata no.2”, de Bach, la “Sonata de Ravel” y “Adiós Nonino” y “La muerte del ángel” de Astor Piazzola, entre otras composiciones.

La violinista de 22 años, quien ya ha actuado como solista con la Cleveland Orchestra, la Orchestre Symphonique de Montreal y la Orchestre Symphonique de Quebec, obtuvo de esta forma el premio dotado con 15.000 dólares. Además, la Asociación de Profesores de la Orquesta Estable del Teatro Colón la distinguió con el Premio de la Orquesta.

Por otra parte, el jurado presidido por Mintz e integrado por los maestros Eduard Grach, de Rusia; Itzhak Rashkovsky, de Israel; David Cerone, de Estados Unidos; Kimiko Nakazawa, de Japón; Vera Tsu, de China, el mexicano Enrique Barrios y los argentinos Rafael Gintoli y Pedro Ignacio Calderón resolvió otorgar el segundo premio, dotado con 10.000 dólares, al estadounidense Nigel Armstrong, de 20 años, y el tercer premio, de 5.000 dólares, al surcoreano Hyuk Joo Kwun, de 25 años.

Los primeros tres ganadores cerraron el concurso anoche con una gala en el teatro Colón de Buenos Aires, donde tocaron acompañados de la orquesta de la Asociación de Profesores de la Orquesta Estable del Teatro Colón bajo la dirección de Mintz.

aEn tanto, el argentino Xavier Inchausti, y que con apenas 19 años ya actuó como solista con las orquestas más importantes de Argentina y con la Sinfónica de Moscú, la de Berlín y la de Ucrania, obtuvo el cuarto premio, de 2.500 dólares.

Inchausti fue el año pasado semifinalista del concurso internacional Sion-Valais de Suiza y en los últimos años ha recibido numerosas distinciones nacionales. En Buenos Aires ganó con un repertorio que incluyó el “Concierto en Re Mayor” de Brahms y el tango “El día que me quieras”, de Gardel y Le Pera.

El segundo finalista, Armstrong, también se quedó con el premio a la mejor ejecución de un tango argentino, mientras que Inchausti se adueñó del galardón a la mejor interpretación de la obra impuesta “Pampeana Nº-1” del célebre compositor argentino de música académica contemporánea Alberto Ginastera.

Entre los concursantes latinoamericanos figuraban además Federico Nathan, de Uruguay; Ayrton Coelho Pisco, de Brasil; Luis Eduardo Cuevas Sánchez, de Venezuela y Mariana Hernández, de México. Los demás jóvenes viajaron desde países como Rusia, Letonia, Estados Unidos, Canadá, Indonesia, Japón e Italia.

En quinto y sexto lugar quedaron el surcoreano Soh-yon Kim y la italiana Francesca Dego, respectivamente. Basado en una idea de Mintz, el concurso fue organizado por la comunidad judía Amijai y la petrolera YPF. (Fuente: diario La Capital – 22/07/2010)

Para disfrutar del talento de  Jinjoo Cho y de Xavier Inchausti seleccionamos los siguientes videos.


 

Mariana Cayón: Sueño hecho de viento

Julio 21st, 2010

aMariana Cayón empezó a tocar la quena casi por casualidad: su papá había comprado el instrumento para sí mismo pero fue ella, la nena de la casa, la que se encaprichó en sacarle sonido. Resultado: a los pocos meses era alumna de la Escuela Provincial de Música de Cafayate, su ciudad, y unos años más tarde se iba a vivir a Salta capital para estudiar flauta traversa -lo más parecido a una quena que figuraba en el programa- en el Conservatorio de Música. “A los 17 años vi que quería vivir de esto y empecé a pelearla, como todos los músicos. Al principio fue difícil por ser mujer e instrumentista: el folclore es un ambiente muy masculino y los instrumentistas no somos festivaleros: los organizadores nos miran mal porque no divertimos”.

La táctica fue clara: buscar el equilibrio entre lo artístico y lo popular, y tener temas atractivos para el público de los festivales, una de las máximas fuentes laborales de los folcloristas. Con esa receta es que, a los 30, Cayón se enorgullece al decir que vive de la música sin dar clases y sin haber tenido que acompañar a un cantor. Su último disco, Simplemente, es una muestra clara de su estrategia para captar audiencias. Al frente del grupo Amalgama -quinteto masculino de cuerdas y percusión encabezado por su marido, Quito Leccese-, toca ritmos folclóricos tradicionales como zambas, huaynos y chacareras, pero también se manda un tango (Adiós Nonino), un popurrí de boleros (Algo contigo, Historia de un amor, Y volveré), de ritmos brasileños de carnaval (Fogo e paixão, Festa do interior) y hasta el primer movimiento de la Sinfonía n° 40 de Mozart.

“Mi propuesta es sacar a la quena del ambiente andino y trasladarla a otras músicas y colores: la música es un idioma universal y el folclore es un género dentro del cual pueden haber muchos otros géneros. La gente se engancha y aplaude”. Uno de los riesgos de esa idea es perder identidad y que todo termine sonando parecido, como música funcional sin matices. Cayón lo sabe: “Sí, se corre ese riesgo. Pero yo no quiero representar a una identidad en particular. Y toco respetando los parámetros del folclore. No creo que llegara a tocar jazz o rock. Ni cumbia, un ritmo que últimamente se metió mucho en nuestro folclore, pero a mí no me interesa”.

Hace años que figura en el calendario de festivales y es número puesto en Cosquín, donde en 2009 ganó el premio Consagración. ¿Logró superar los prejuicios hacia la música instrumental? “Sí, pero los festivales dependen de dos o tres figuras populares. El resto somos relleno. Hubo una época gloriosa para los instrumentistas, con Ariel Ramírez, Jaime Torres, Cacho Tirao: el público enmudecía. Hoy es más difícil. Yo soy de una camada que trata de que la gente nos preste tanta atención como a los cantores. Ojalá lo logremos”. (Fuente: Nota de Gaspar Zimmerman – Clarín 20/07/10)

En el escenario de su consagración

Su último album: “Simplemente”

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